️LEYENDA DE EL LAGO TITICACA.
Una pareja de jóvenes, recién casados, que vivían en la Isla flotante
de los Uros, querían tener hijos, pero no podían; para esto, un día la
mujer se acercó a las orillas de la Isla y le pidió al Lago Titicaca que
le diera un hijo .
Cierto día, la mujer estaba haciendo las cosas de su casa y sintió un llanto que venia de la parte posterior
de su casa . Salió para ver que era, y se dio con la sorpresa
que el lago le había concedido su deseo de tener un hijo , le regaló a
un bebe muy rubio.
Esto fue la noticia principal para los habitantes
de la Isla, pasado el tiempo el niño creció , tenia 6 años, le
gustaba la pesca como a su padre; un día su padre le comentó que en las
aguas del lago Titicaca se aparecía una sirena que a los niños obedientes y
educados les concedía deseos y peticiones. El niño entró en
una inquietud profunda a causa de lo que su padre le contó, a partir de
ese momento siempre salía solo a pescar al borde de la Isla.
En
cierta oportunidad, después de lanzar el cordel junto con la carnada y
el anzuelo, pensó si se le apareciera la sirena ¿Qué le pediría?, en su
corazón solo pensó en un juguete; un rato después el cordel comenzó a
avisar que había caído un pez, grande fue la sorpresa cuando
vio que el anzuelo se había enganchado en el hombro de la sirena,
sangraba de gran manera.
La sirena le pidió que la dejara ir y que no la
maltratara, el niño le hizo caso y la dejó libre, pero antes de irse,
la sirena dijo que le pidiera un deseo, el pidió un juguete, la sirena
se zambulló y después de un rato salió con un lindo torito de barro; él lo recibió feliz, al ver este gesto, la
sirena le dijo que cada vez que deseara algo regresara a pescar y ella
subiría a conceder su deseo.
El niño y la sirena se encontraban frecuentemente; hasta que un día la mamá del niño
rubio cayó enferma y no se podía curar, viendo esto los habitantes
de la Isla dijeron que la mamá se sanaría, siempre en cuando, el niño se
vaya a otro lugar a vivir; el padre decidió llevar al niño a una Isla muy lejana y abandonarlo. Al enterarse,
el pequeño de las intenciones de su padre se lo contó a la sirena, quien le propuso que
se fuera con ella a vivir; también le recordo que si le
hacia una petición ella se la concedía. Entonces el niño le dijo que
sanara a su mamá; la sirena se zambulló y sacó del fondo del lago unas
hojas y le dijo que el preparará un mate.
El pequeño corrió a
su casa y después de convencer a su padre, le prepararon la infusión y
se la dieron a beber; ella reaccionó y se sanó, pero entró la inquietud a
los habitantes para preguntarle al niño de donde había sacado esas
hojas que no había en la Isla, él les contó lo sucedido pero no le creyeron.
Tiempo después la Isla recibió una gran tormenta del lago que casi se
hunde,su ignorancia los llevo a culpar al niño, les dijeron a sus padres que
tenía que sacarlo definitivamente de la Isla y llevarlo muy lejos.
El
pequeño se enteró de esta decisión y se lo contó a su amiga la
sirena, ella otra vez se lo quiso llevar, pero antes le entró la
ambición a su papá de las cosas que la sirena podía hacer y le manifestó
a su hijo que si de nuevo se encontraban con la sirena le pidiera oro y
plata.
Sucedió como su padre tramó, tuvo el oro y la plata,
también el padre se los contó a los habitantes y ellos pusieron de
acuerdo para tender una trampa a la bella sirena para obligarla a decir
de donde traía el oro y la plata; cuando el niño quiso advertirla ya era
demasiado tarde, ella había caído en la trampa de los hombres, los
cuales la llevaron a un lugar seco para hacer que confiese el origen del
oro y la plata, pero ella solamente se podía comunicar con el niño,
entonces la comenzaron a maltratarla, luego trajeron al niño; al verla, el
pequeño corrió hacia la sirena, ante la mirada atónita de
los habitantes ella empezó a transformarse perdiendo la cola hasta
convertirse en una mujer rubia, al niño le salió una cola como de
pescado luego saltó al agua del lago y se escapó.
La sirena murió
dejando escapar a su pequeño porque ella, era la verdadera madre del
niño. Como retribución a los malos actos de los pobladores, el niño lanzó
una maldición para que vaguen por todo el Lago Titicaca y no tengan un
lugar fijo donde vivir.
Denis Cubas