SOBERANO AMOR POR FANNY JEM WONG M. Que la blanca luna brille en lo más alto de los cielos y el precioso cristal avergonzado nos mire de reojo.
Vamos amor , gira dos veces la dorada llave del castillo.
Cierra la pesada puerta y abre todos los ventanales...🌻🍀🌻🍀🌻🍀🌻🍀🌻 "Es mejor ser martillo que yunque" Emily Dickinson🌻🍀🌻🍀🌻🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎🀄⛩️🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎🀄⛩️🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎🀄⛩️🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎🀄⛩️🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎
¿Cómo sería la luz de la madrugada en que Abraham, el hombre de la cerrada fe, subió al monte Moriah llevando de la mano a su unigénito Isaac?
Tiene que haber sido una luz hondamente azul como la de este amanecer: en aquel azul Abraham imaginaba la vibrante sangre de su hijo en el cuchillo.
La sangre vibra más en el azul. Lo sé porque mi piel, de tan sola ahora, segrega sangre en la palma de mi mano: el primer milagro de mi día, o castigo, por haber querido subir la cuesta de la montaña con una muchacha (más hija que esposa).
Ella, al primer sol, huyó asustada, me negó su joven cuerpo para el sacrificio y yo no pude demostrarle mi fe neurótica a Dios.
La vida en ti fue un pez de 20 centímetros. Tu remoto latido, hoy petrificado, vive ahora en mi cuerpo tan inverosímil como el tuyo.
Tú ya no puedes mirarte ni mirarme, no sabes lo extraño que es ser pez u hombre. Somos, te digo, inverosímiles, caprichos de una mente delirante que cuaja infinitas e insensatas formas en el mar y la tierra.
El ruido alegre de los niños en el museo que se empinan a mirar otros fósiles interrumpe mi habitual pesimismo, y me enternece: después de todo, pescadito, tal vez alguna razón existe.
La boa es el deseo del abandonado: reptar como un solo y larguísimo músculo para envolver completamente el cuerpo amado.
Puedes abrazar y estrangular pavas de monte o cabras coquetas, pero qué lejos está todavía la que huyó y duerme como una reina sobre la copa de todos los árboles.
Desde la cornisa de la montaña dejo caer suavemente una piedra hacia el precipicio, una acción ociosa de cualquiera que se detiene a descansar en este lugar. Mientras la piedra cae libre y limpia en el aire siento confusamente que la piedra no cae sino que baja convocada por la tierra, llamada por un poder invisible e inevitable.
Mi boca quiere nombrar ese poder, hace aspavientos, balbucea y no pronuncia nada. La revelación, el principio, fue como un pez huidizo que afloró y volvió a sus abismos y todavía es innombrable.
Yo me contento con haberlo entrevisto. No tuve el lenguaje y esa falta no me desconsuela. Algún día otro hombre, subido en esta montaña o en otra, dirá más, y con precisión. Ese hombre, sin saberlo, estará cumpliendo conmigo.
Soy lo gris contra lo gris. Mi vida depende de copiar incansablemente el color de la arena, pero ese truco sutil que me permite comer y burlar enemigos me ha deformado. He perdido la simetría de los animales bellos, mis ojos y mis narices han virado hacia un mismo lado del rostro. Soy un pequeño monstruo invisible tendido siempre sobre el lecho del mar. Las breves anchovetas que pasan a mi lado creen que las devora una agitación de arena y los grandes depredadores me rozan sin percibir mi miedo. El miedo circulará siempre en mi cuerpo como otra sangre. Mi cuerpo no es mucho. Soy una palada de órganos enterrados en la arena y los bordes imperceptibles de mi carne no están muy lejos. A veces sueño que me expando y ondulo como una llanura, sereno y sin miedo, y más grande que los más grandes. Yo soy entonces toda la arena, todo el vasto fondo marino.
Poemas eternos : José Watanabe
El vado
Si vas por la playa donde se vadea el río verás, plantadas en el limo, largas varas de eucalipto. Están allí para los caminantes que van a la otra ribera. Una será tu cayado: con ella tantearás, sin riesgo, un camino entre las aguas turbias y las piedras de resbaloso musgo.
Cuida de dejar hundida la vara con gratitud en la otra orilla: otro viene: acaso mi padre que en las tierras amarillas busca sandías silvestres, acaso yo que regreso, retrasado y viejo, mirando ansioso mi pueblo que tras el río ondula o se difumina en el vaho solar. Allí, según costumbre, sembraron mi ombligo entre la juntura de dos adobes para que yo tuviera patria.
EN el cauce del río seco una espigada yegua orina sobre un sapo agradecido. Yo, que voy de paso, sonrío y recuerdo una antigua ley de compensaciones de la magia: más feo el sapo más bello y deslumbrante el príncipe.
Ay, pero la abundante orina de la yegua no es amor y, aunque amorosamente regada, no rompe los hechizos más perversos: es sólo un poco de agua ácida en esta sequedad solar.
La yegua se aleja trotando aliviada, moviendo las ancas como una muchacha. Yo voy por los espinos resecos recordando al sapo: el pobre no tenía encantamiento y se quedó solo y soportando su fealdad inmutable y ahora meada.
Poemas eternos : José Watanabe
He dicho
Qué rico es ir de los pensamientos puros a un película pornográfica y reír del santo que vuela y de la carne que suda.
Qué rico es estar contigo, poesía de la luz en la pierna de una mujer cansada.
En la encañada había piedras como huesos de un animal prehistórico que se desbarató antes de alcanzar nuestro valle.
Un gran cráneo quedó detenido en la pendiente con la boca abierta y el resto del cuerpo se dispersó hacia el río.
Yo trepaba la pendiente y me detenía frente a esa boca, una oquedad donde el viento se huracanaba, y escuchaba murmullos, palabras que se formaban a medias y luego, sin decir nada, se diluían.
Nunca hubo una frase clara. La boca como un oráculo piadoso trababa sus propias frases ante el niño: lo sé ahora y le agradezco la vida ciega.
Poemas eternos : José Watanabe
La jovencita
El algarrobo se inclina como una nube verde sobre la única bodega del pueblo. Detrás del mostrador humilde una grácil jovencita lleva nuestra mirada a un tiempo sin malicia.
Tiene el cabello recortado como un muchachito travieso. El próximo año tendrá la cabellera larga. El cuerpo sobrecoge de tan puntual y prolijo: cumplirá con el crecimiento de cada uno de sus cabellos y hará sonar una música menos inocente.
Mientras tanto, ella guarda sus negros mechones en un frasco de vidrio junto a los caramelos y gomas de menta. Eso es siniestro, pequeña. Tú, tan vivaz, hija del solcito que venimos a buscar, no deberías guardar nada muerto. No es justo para los que ahora te miramos como agüita de yerba para el desasosiego.
EL pelícano, herido, se alejó del mar y vino a morir sobre esta breve piedra del desierto. Buscó, durante algunos días, una dignidad para su postura final: acabó como el bello movimiento congelado de una danza.
Su carne todavía agónica empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus huesos blancos y leves resbalaron y se dispersaron en la arena. Extrañamente en el lomo de la piedra persistió una de sus alas, sus gelatinosos tendones se secaron y se adhirieron a la piedra como si fuera un cuerpo.
Durante varios días el viento marino batió inútilmente el ala, batió sin entender que podemos imaginar un ave, la más bella, pero no hacerla volar.
Donde el río se remansaba para los muchachos se elevaba una piedra. No le viste ninguna otra forma; sólo era piedra, grande y anodina.
Cuando salíamos del agua turbia trepábamos en ella como lagartijas. Sucedía entonces algo extraño: el barro seco en nuestra piel acercaba todo nuestro cuerpo al paisaje: el paisaje era de barro. En ese momento la piedra no era impermeable ni dura; era el lomo de una gran madre que acechaba camarones en el río. Ay poeta, otra vez la tentación de una inútil metáfora. La piedra era piedra y así se bastaba. No era madre. Y sé que ahora asume su responsabilidad; nos guarda en su impenetrable intimidad.
Mi madre, en cambio, ha muerto y está desatendida de nosotros.
Al amanecer una decena de muchachas, como en un mito, entran algunos palmos en el mar tranquilo.
Visten un traje negro y buscan entre las piedras los cangrejos y las conchas que ha dejado la marea alta.
Una roca oscura se confunde con ellas. Sólo asoma hierática, con el agua baja. Si respirara el aire salino de las muchachas reiría con ellas que se lanzan cangrejos y comen almejas crudas. Las muchachas ignoran que esa alegría vibrátil es su victoriosa debilidad. Cuando la marea suba huirán del avance de las aguas, la roca no. Ella será la hermana severa que increíblemente pasa la noche bajo el agua. Mañana volverá a emerger con la cabellera de rizadas algas y el triste orgullo de no deberle nada a nadie.
Poemas eternos : José Watanabe
Poema del inocente
Bien voluntarioso es el sol en los arenales de Chicama. Anuda, pues, las cuatro puntas del pañuelo sobre tu cabeza y anda tras la lagartija inútil entre esos árboles ya muertos por la sollama. De delicadezas, la del sol la más cruel que consume árboles y lagartijas respetando su cáscara. Fija en tu memoria esa enseñanza del paisaje, y esta otra: de cuando acercaste al árbol reseco un fosforito trivial y ardió demasiado súbito y desmedido como si fuera de pólvora. No te culpes, quien iba a calcular tamaño estropicio! Y acepta: el fuego ya estaba allí, tenso y contenido bajo la corteza, esperando tu gesto trivial, tu mataperrada. Recuerda, pues, ese repentino estrago (su intraducible belleza) sin arrepentimientos porque fuiste tú, pero tampoco. Así en todo.
Poemas eternos : José Watanabe
Simeón el estilita
Hagámosle caso a Simeón, oigamos sus consejos, sus prédicas, sus advertencias porque nos habla desde un sitio perfecto. La sabiduría consiste en encontrar el sitio desde el cual hablar.
Simeón nos habla desde lo alto de una columna de piedra marmórea que ha tallado y plantado en medio del desierto.
No está, pues, ni en el cielo ni en la tierra.
Arriba, en el cielo, vuelan los ángeles de ojos blancos con sus pensamientos purísimos que ninguna pasión humana agita o enturbia.
Cuando Simeón baja la mirada a tierra ve a los peregrinos rodeando la base de su elevada columna, esperando ansiosos su palabra. Observa tristemente esos rostros demasiado afectados por la inevitable vulgaridad de la vida terrestre, y luego habla y su palabra es un fragor llameante que funde ángeles y rampantes.
HENRY MILLER y ANAÏS NIN CARTA DE AMOR DE HENRY MILLER A ANAÏS NIN Terriblemente, terriblemente vivo, afligido, absolutament...
Clarice Lispector
“No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente. No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra.”
Proverbio japonés
Si piensas en ello, decídelo. Si ya lo decidiste, deja de pensarlo. Proverbio japonés
HAIKU
HAIKU Insólita luz - entre sus manos blancas - vuelve la magia - Fanny Jem Wong
“Día de la Confraternidad Peruano – China” ¡FELIZ DÍA DE LA CONFRATERNIDAD PERUANO-CHINA!
“Día de la Confraternidad Peruano – China” ¡FELIZ DÍA DE LA CONFRATERNIDAD PERUANO-CHINA! Establecido mediante ley N° 32067. Fanny Jem Wong es distinguida en mérito a su destacada trayectoria profesional y cultural por el Congreso de la República del Perú, en el marco de la ceremonia por la conmemoración del “Día de la Confraternidad Peruano – China”. (En el acto se reconoció a instituciones, empresas y personalidades que han contribuido a cimentar los vínculos de amistad entre el Perú y China.) ********* En la fotografía con encargado de Negocios de la Embajada de la República Popular China.
HAIKU DE FANNY JEM WONG
mis emociones / péndulo amarillo / deshojándome
HAIKU DE FANNY JEM WONG
La mariposa / Princesa De Las Nubes / escribe versos.
🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA: FANNY JEM WONG 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️
🔴 CONTINTATUSÁN EXHIBICIÓN DIGITAL LITERARIA 🇵🇪 🇨🇳🀄🐉🐲🎎⛩️ Fanny Jem Wong es autora de los poemarios Haikus (2018), El péndulo amarillo (2019), La médula nocturna (2021) y Retazos amarillos y el piano negro (2022). En ellos aparece un rico diálogo con la naturaleza (y, en particular, con la luna), así como frecuentes referencias a una china ancestral con bosques de bambú, papeles de arroz, dragones, un Emperador Amarillo y topónimos chinos. Así, en “Golondrina del banjó” oímos ecos de un modernismo exotizante con orgullosas referencias a un refinado mundo chino: una princesa amarilla, pálida y de ojos rasgados va vestida de plumas y jades, y porta un amuleto rojo mandarín. Mira de nuevo al este en Haikus y Péndulo amarillo, no solo por el formato del haiku sino a veces también por las imágenes y el gusto por el color amarillo. Las referencias a la cultura japonesa aparecen con ecos de Matsuo Basho y referencias a sakuras: “en luna llena / sakuras y hortensias / enlazan tallos”. Otros poemas evocan un erotismo sutil, como en los siguientes haikus: “vida y muerte / entre sábanas blancas / deslizándose” y “cerezas rojas / pasiones sin alivio / el bambú crece”. Por: Ignacio López-Calvo 🀄🐉🐲🎎⛩️
POESÍA CHINA
FUERA DE LA PUERTA DEL ESTE
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮
«𝗛𝗼𝗷𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗿𝗮í𝗰𝗲𝘀» A𝗻𝘁𝗼𝗹𝗼𝗴í𝗮 𝗹𝗶𝘁𝗲𝗿𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘁𝘂𝘀𝗮𝗻𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘂𝗮𝗻𝗼𝘀 , compilada por el Dr. Ignacio López-Calvo y Rodrigo P. Campos a , publicado por Palabra de Clío , historiadores mexicanos. 2022. 316 págs. ISBN: 978-612-48686-0-3. Poemas de Fanny Jem Wong, pág. 228-243. En : https://www.palabradeclio.com.mx/
INQUEBRANTABLES
"Uno pertenece a dónde se le quiere, se le ama, se le desea, se le siente.... y en repetidas ocasiones se le extraña, pero sobretodo dónde se le demuestra"
“Día de la Confraternidad Peruano – China”.
(2025 ENERO 30) “Día de la Confraternidad Peruano – China”. Fanny Jem Wong es distinguida en mérito a su destacada trayectoria profesional y cultural por el Congreso de la República del Perú, en el marco de la ceremonia por la conmemoración del “Día de la Confraternidad Peruano – China”, declarado mediante Ley Nº 32067. Lima, 30 de enero de 2025. (En el acto se reconoció a instituciones, empresas y personalidades que han contribuido a cimentar los vínculos de amistad entre el Perú y China.)