Espada de fuego por Marco Martos
A veces la muerte anuncia su presencia
con una espada de fuego
y no cabe sino esperar su llegada,
preparar los últimos abrazos.
Ni médicos ni curanderos pueden nada
contra su fuerza.
Lo decimos o no lo decimos
a los próximos,
igual ella llega cuando quiere.
La víctima, que lo sabe, se despide,
pone en orden sus asuntos, si es que puede,
se arrepiente, tal vez, de algunos hechos
o guarda rencor a los que la dañaron.
Para la muerte es igual, arremete,
nos hacemos aire del aire,
abajo quedan los cuerpos,
el polvo de los años.
En otra dimensión
ya no hablamos con los humanos.

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De mis manos brotarán
amapolas rojas como la sangre.
Así, quizás mi poesía sea eterna.
MI POESÍA SOY YO
FANNY JEM WONG M
LIMA - PERÚ