Friday, November 11, 2016

PAITA POR MARCO MARTOS


 


PAITA POR MARCO MARTOS
Jamás pensaste, cuando llegaste al puerto de Paita, que el olor salino de sus calles, los rostros aceitunados de sus mujeres, los gritos de los marineros embarcando las reses, la belleza insólita de los atardeceres, permanecerían siempre en tu memoria como una imagen del sosiego y la hermosura; por las tardes, mientras el sol ser retiraba para hundirse con su manto de colores en las profundidades marinas, permanecías frente a las aguas, atónito, ensimismado, distraído solamente por los arrecifes de La Punta que incrustaban su sombra en las últimas claridades del día. Llegada la noche, aparecían en las playas diferentes especies de animales: perros jugueteando con las olas diminutas, gatos de ojos fosforescentes, agazapados debajo de los pilares del muelle, rojos cangrejos yendo y viniendo de cientos y cientos de sus insólitas madrigueras como si algo los apurara en la tibieza de la noche encantada.
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